Diario Información 23-9-2003
 

La educación, un tesoro para las empresas

RAFAEL GARCÍA MESEGUER

Durante estos últimos años hemos asistido a la penetración de las empresas en el sistema educativo español. Esta penetración se ha producido de varias formas. Por una parte a escala nacional por la publicidad, la esponsorización de marcas, el patrocinio, los programas educativos en TV, cuando no es el sistema educativo el que se posiciona como el actor de este mercado económico; por otra a nivel europeo donde las grandes empresas en su voluntad de hegemonía ven en la escuela un nuevo mercado virgen y ya están preparadas para la conquista de este nuevo El Dorado.

Esta práctica que apunta a la transformación de los jóvenes alumnos en consumidores empieza a ser moneda de cambio común en España. Tal intervención de los intereses privados en el dominio educativo despierta preocupación porque para alcanzar sus objetivos, estas sociedades mercantiles se aprovechan de la ausencia de medios que se ofrecen a los educadores para realizar su trabajo y de la laxitud de los servicios públicos.

Como se puede constatar en estos últimos diez años asistimos a la participación de las empresas en el patrocinio (a través de fundaciones o del precio) buscando la presencia directa entre la ciudadanía. En el terreno que no concierne directamente a la empresa el patrocinio parece razonable, sea el caso de las fundaciones de determinadas empresas para la cultura o la protección del patrimonio, por el contrario encontramos a las empresas en espacios que deberían permanecer protegidos. Se hace intolerable encontrar en los medios de comunicación anuncios donde se ofrecen productos informando que una pequeña cantidad se destinará para salvar a un niño o un árbol con el fin último de aumentar las ventas a través de la sensibilidad de los consumidores.

Nuestro deber ante esta situación debería ser la resistencia a la manipulación de los valores de solidaridad de ciertas grandes empresas: en ello va el futuro de nuestros hijos, en ello van los principios democráticos. En cuanto a la cuestión del consumo, según una encuesta francesa fácilmente extrapolable a nuestro país sobre la incidencia de este problema en la infancia, los estudios de control de comercialización demuestran que más allá de los productos que los niños consumen (juguetes, ropa, etcétera), influyen en compras domésticas de importancia como el coche, el ordenador o las vacaciones. Además sabemos que la mayor parte de los hábitos como consumidor se adquieren en la niñez. Las empresas buscan así construir su imagen desde la más tierna edad incluyendo aquí la escuela.

Según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), cuatro millones de profesores, 80 millones de alumnos y estudiantes, 320.000 centros están en este momento en el punto de mira de empresas. En España, 5.615.000 niños y adolescentes escolarizados en primaria y ESO empiezan a percibirse como futuros consumidores con un alto poder adquisitivo.Algunas marcas ofertan a los profesores determinados soportes educativos para favorecer su labor pedagógica: quien produce dentífricos enseña limpieza bucal, las productoras alimentarias aleccionan sobre los beneficios de dietas sanas, algunas empresas ofrecen equipamientos deportivos, las informáticas colaboran con dotaciones materiales, que si bien todas ellas benefician la calidad de enseñanza comportan finalmente el añadido de la publicidad, que es su verdadero fin. Al respecto los organismos educativos no toman posición ante esta cuestión, dejando la responsabilidad a los directores de los centros y a los profesores a los que habría que pedir mayor conciencia sobre la cuestión.

Las grandes empresas, aprovechando la falta de medios, la imprecisión legislativa y la ausencia de reacción para marcar este territorio, mantienen la intención firme de mantenerse en él para explotar comercialmente el sector de la educación. La construcción de la Europa de la educación ha tomado un giro también claramente económico. Su principal pilar es el teleaprendizaje (telelearning) que se combina con las nuevas técnicas de la información. Este nuevo sector educativo en la actualidad incorpora al mercado un movimiento superior al billón de euros.

Los líderes de las grandes multinacionales establecieron en 1983 la MRE (Mesa Redonda Europea), esta asociación constituye un auténtico lobby cuyo dominio de acción en la actualidad es exactamente la penetración en el mercado de la educación. La existencia de esta MRE es un signo de la importancia que tiene para los actores principales del capitalismo europeo asegurar lo que consideran por encima de todo como un objetivo económico. Es necesaria la vigilancia de este tipo de grupos por lo influyentes que son en ciertos círculos, en particular, dentro de la Comisión Europea.

Nos encontramos una vez más ante otra ocasión en la que los defensores de la igualdad de oportunidades, en definitiva, de la democracia están en posición de debilidad. Como no existe ninguna legislación al respecto queda abierta de par en par la penetración comercial en el sector de la educación. Los masones europeos estamos inquietos por esta intrusión de los intereses privados en los sectores educativos, este nuevo mercadeo en el seno de la educación es un peligro real para los valores que nosotros defendemos. Más que nunca los ciudadanos debemos estar atentos a la aparición de este tipo de injerencias tanto en el ámbito nacional como en el escalón europeo donde se juega actualmente el futuro de la laicidad, de la ciudadanía y de una visión comprometida de los principios de solidaridad, libertad e igualdad.


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