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La educación,
un tesoro para las empresas
RAFAEL
GARCÍA MESEGUER 
Durante estos
últimos años hemos asistido a la penetración de las empresas en
el sistema educativo español. Esta penetración se ha producido de
varias formas. Por una parte a escala nacional por la publicidad,
la esponsorización de marcas, el patrocinio, los programas educativos
en TV, cuando no es el sistema educativo el que se posiciona como
el actor de este mercado económico; por otra a nivel europeo donde
las grandes empresas en su voluntad de hegemonía ven en la escuela
un nuevo mercado virgen y ya están preparadas para la conquista
de este nuevo El Dorado.
Esta práctica
que apunta a la transformación de los jóvenes alumnos en consumidores
empieza a ser moneda de cambio común en España. Tal intervención
de los intereses privados en el dominio educativo despierta preocupación
porque para alcanzar sus objetivos, estas sociedades mercantiles
se aprovechan de la ausencia de medios que se ofrecen a los educadores
para realizar su trabajo y de la laxitud de los servicios públicos.
Como se puede
constatar en estos últimos diez años asistimos a la participación
de las empresas en el patrocinio (a través de fundaciones o del
precio) buscando la presencia directa entre la ciudadanía. En el
terreno que no concierne directamente a la empresa el patrocinio
parece razonable, sea el caso de las fundaciones de determinadas
empresas para la cultura o la protección del patrimonio, por el
contrario encontramos a las empresas en espacios que deberían permanecer
protegidos. Se hace intolerable encontrar en los medios de comunicación
anuncios donde se ofrecen productos informando que una pequeña cantidad
se destinará para salvar a un niño o un árbol con el fin último
de aumentar las ventas a través de la sensibilidad de los consumidores.
Nuestro deber
ante esta situación debería ser la resistencia a la manipulación
de los valores de solidaridad de ciertas grandes empresas: en ello
va el futuro de nuestros hijos, en ello van los principios democráticos.
En cuanto a la cuestión del consumo, según una encuesta francesa
fácilmente extrapolable a nuestro país sobre la incidencia de este
problema en la infancia, los estudios de control de comercialización
demuestran que más allá de los productos que los niños consumen
(juguetes, ropa, etcétera), influyen en compras domésticas de importancia
como el coche, el ordenador o las vacaciones. Además sabemos que
la mayor parte de los hábitos como consumidor se adquieren en la
niñez. Las empresas buscan así construir su imagen desde la más
tierna edad incluyendo aquí la escuela.
Según datos
de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico
(OCDE), cuatro millones de profesores, 80 millones de alumnos y
estudiantes, 320.000 centros están en este momento en el punto de
mira de empresas. En España, 5.615.000 niños y adolescentes escolarizados
en primaria y ESO empiezan a percibirse como futuros consumidores
con un alto poder adquisitivo.Algunas marcas ofertan a los profesores
determinados soportes educativos para favorecer su labor pedagógica:
quien produce dentífricos enseña limpieza bucal, las productoras
alimentarias aleccionan sobre los beneficios de dietas sanas, algunas
empresas ofrecen equipamientos deportivos, las informáticas colaboran
con dotaciones materiales, que si bien todas ellas benefician la
calidad de enseñanza comportan finalmente el añadido de la publicidad,
que es su verdadero fin. Al respecto los organismos educativos no
toman posición ante esta cuestión, dejando la responsabilidad a
los directores de los centros y a los profesores a los que habría
que pedir mayor conciencia sobre la cuestión.
Las grandes
empresas, aprovechando la falta de medios, la imprecisión legislativa
y la ausencia de reacción para marcar este territorio, mantienen
la intención firme de mantenerse en él para explotar comercialmente
el sector de la educación. La construcción de la Europa de la educación
ha tomado un giro también claramente económico. Su principal pilar
es el teleaprendizaje (telelearning) que se combina con las nuevas
técnicas de la información. Este nuevo sector educativo en la actualidad
incorpora al mercado un movimiento superior al billón de euros.
Los líderes
de las grandes multinacionales establecieron en 1983 la MRE (Mesa
Redonda Europea), esta asociación constituye un auténtico lobby
cuyo dominio de acción en la actualidad es exactamente la penetración
en el mercado de la educación. La existencia de esta MRE es un signo
de la importancia que tiene para los actores principales del capitalismo
europeo asegurar lo que consideran por encima de todo como un objetivo
económico. Es necesaria la vigilancia de este tipo de grupos por
lo influyentes que son en ciertos círculos, en particular, dentro
de la Comisión Europea.
Nos encontramos
una vez más ante otra ocasión en la que los defensores de la igualdad
de oportunidades, en definitiva, de la democracia están en posición
de debilidad. Como no existe ninguna legislación al respecto queda
abierta de par en par la penetración comercial en el sector de la
educación. Los masones europeos estamos inquietos por esta intrusión
de los intereses privados en los sectores educativos, este nuevo
mercadeo en el seno de la educación es un peligro real para los
valores que nosotros defendemos. Más que nunca los ciudadanos debemos
estar atentos a la aparición de este tipo de injerencias tanto en
el ámbito nacional como en el escalón europeo donde se juega actualmente
el futuro de la laicidad, de la ciudadanía y de una visión comprometida
de los principios de solidaridad, libertad e igualdad.
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