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J. P. El 22 de febrero de 1878 se constituyó en la Calahorra la logia
masónica número 124 denominada Ilicitana. Más de 120 años después este
emblemático edificio acoge parte de la exposición itinerante montada hace ya
un década por el Instituto JuanGil Albert de la Diputación. A los paneles
explicativos sobre el significado de la masonería, sus ceremonias o su
devenir en España desde 1936 a la actualidad se le han unido en esta ocasión
una serie de documentos originales sobre la Logia Ilicitana pertenecientes a
los legajos del archivero Pedro Ibarra. La masonería fue perseguida durante
la dictadura franquista que abrió en Salamanca un archivo con gran parte de
la documentación requisada a las diferentes logias. Los papeles de la Logia
Ilicitana se conservan, sin embargo, en el Archivo Municipal. Allí los llevó
en sus legajos su fundador, Pedro Ibarra. No fue una casualidad. Era uno de
sus integrantes y recibía el nombre de Apeles en referencia al pintor griego.
El documento constitutivo de la logia Ilicitana, un modelo de certificado de
masón, un listado con las primeras adquisiciones de esta logia o una petición
económica de la de Barcelona a sus hermanos de Elche durante una sequía
constituyen algunos de los documentos que se pueden contemplar en la sala de
la Calahorra donde se celebraban sus ceremonias y talleres. La decoración de
esta habitación no deja lugar a dudas sobre su uso durante décadas. El suelo
de madera mantiene símbolos masones como estrellas y triángulos equiláteros
mientras que los frescos de la pared y los techos recogen la egipcia sobre la
vida y la muerte. La exposición, que se inaugura hoy a las 8 de la tarde y
que se podrá visitar hasta el 15 de febrero de 18 a 21 horas, incluye 32 de
los 50 paneles del montaje preparado hace ya una década por elInstituto Juan
Gil Albert, según destacó el director de su departamento de Cultura, Manuel
Oliver Narbona, que acompañó al vicepresidente de la Diputación, Miguel
Valor. En uno de estos paneles aparecen además los nombres, profesión y
sobrenombre de los 49 integrantes que llegó a tener la Logia Ilicitana de la
que fue gran maestro Rafael Brufal, Marqués de Lendínez.
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