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La
organización francesa cuenta con más de mil logias repartidas
en 40 países y un total de 40.000 afiliados
M.
LLINARES
La logia
masónica Constante Alona de Alicante ha celebrado recientemente
su afiliación a la orden del Gran Oriente de Francia en un acto
lleno de rigurosa tradición y simbolismo que se remonta a los
gremios de los constructores medievales.
Rafael García, miembro de la logia alicantina festejaba el gran
paso que supone su integración en el Gran Oriente, ya que «venimos
de una tendencia más conservadora y esta aceptación significa
recuperar la libertad que teníamos en nuestros orígenes».
Entre los presentes a esta celebración estaba el secretario de
Asuntos Exteriores de la organización francesa, Claude Bornerie,
quien en declaraciones a este diario quiso despejar algunas dudas
y tópicos que giran en torno a la masonería, como son el secretismo
con el que se la ha relacionado, y al que se refirió como «un
defecto que siempre se nos ha achacado y que nos gustaría poder
eliminar. De hecho, todas las conclusiones a las que llegamos
tras largos debates salen a la luz pública y se hacen llegar a
instituciones, gobiernos, el Parlamento Europeo y aparecen en
publicaciones de prestigio como Le Monde Diplomatique».
Del mismo modo quiso dejar claro que no es cierto que en la masonería
no se hable de política, «no somos partidistas que es muy distinto.
La prueba de que tenemos nuestra opinión se demostró en las últimas
elecciones francesas, cuando alzamos la voz inmediatamente contra
Le Pen».
En relación al papel de la masonería en la sociedad actual, comentó,
«que la función de los masones continúa siendo la misma desde
sus orígenes: el debate intelectual, la reflexión y el diálogo
de los grandes problemas del hombre». Entre las principales lacras
que afectan a la sociedad actual, el terrorismo se ha puesto a
la cabeza desde el pasado 11 de septiembre. Respecto al posicionamiento
de la masonería en estos acontecimientos, Bornerie declaró que
«los ataques terroristas se denunciaron inmediatamente, del mismo
modo que nos pusimos en contacto con las logias estadounidenses
y les hicimos saber nuestra respuesta frente a la actitud de George
W. Bush. Realizar una cruzada del bien contra al mal es demasiado
sencillo ante un problema tan complejo. Y así se lo comunicamos».
El Gran Oriente de Francia cuenta con 1.016 logias, incluida la
alicantina, repartidas entre cuarenta países, y un total de 44.000
afiliados, y se alza sobre los grandes pilares de «la libertad
absoluta de conciencia mediante el laicismo, basándose en los
conceptos de libertad, igualdad y fraternidad», según explicaciones
de Bornerie.
Entre los temas que se debaten este año en la orden francesa están
la globalización, la violencia infantil y la eutanasia. «No hacemos
grandes filosofías, intentamos encontrar soluciones prácticas»,
apuntó Borniere.
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